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viernes, febrero 26, 2021

Juez ordena cárcel sin fianza para Strauss-Kahn

Dominique Strauss-Kahn, famoso por su gusto por lo exquisito, tendrá que dormir en prisión al menos hasta el viernes después de que ayer la juez rechazara dejarle en libertad provisional bajo fianza. Sus abogados habían ofrecido hasta 2 millones de dólares (1,4 millones de euros) como garantía de que no huirá, pero la gravedad de las delitos sexuales que se le atribuyen, que podrían ascender a una pena total de 74 años de cárcel, llevó a atender la petición de la Fiscalía de Nueva York.

El director del Fondo Monetario Internacional compareció en los tribunales del sur de Manhattan con el rostro cansado y con la misma ropa con la que durante todo el domingo fue interrogado por la Policía. Strauss-Kahn llegó a las 5 de la madrugada al edificio, esposado y bajo una fina lluvia. Su caso fue visto a media mañana por la juez Melissa Jackson, ante la que el economista y político francés se declaró inocente.

Sus abogados aseguran que a la hora en la que los hechos denunciados supuestamente ocurrieron, su defendido estaba comiendo con su hija. De acuerdo con su versión, Strauss Kahn pagó la habitación del hotel a las 12.28 horas del sábado y marchó deprisa para almorzar con su hija. El precio pagado fue de 525 dólares (370 euros) y no los 3.000 que se le había afirmado al principio, aunque la suntuosidad de la suite corresponde a la descripción difundida (vestíbulo, sala de estar, sala de reuniones, habitación y baño)

La documentación entregada ayer en el Juzgado ofreció más detalles de la denuncia presentada por la camarera del hotel, una inmigrante africana de 32 años. Como ya se informó en un primer momento, la mujer entró en la lujosa suite del piso número 28 del hotel Sofitel para limpiar. Entonces, según la denuncia, apareció Strauss-Kahn, que salía desnudo del baño, y la atrapó. La empujó sobre la cama y cerró con pestillo ha puerta de la suite. Luego la arrastró por el pasillo al baño, donde le habría obligado a practicarle sexo oral mientras le intentaba quitar la ropa interior.

Nuevos datos de la denuncia indican que el acusado tocó los pechos de la persona agredida, e «hizo contacto por la fuerza entre el pene y la boca de la víctima». También habría habido intento de sexo anal. Así, los documentos judiciales hablan de dos acusaciones de delito sexual en primer grado, intento de violación en primer grado, agresión sexual también de primer grado, secuestro en segundo grado, agresión sexual de tercer grado y tocamientos no consentidos. La condena por todo ello, en caso de plena culpabilidad, elevaría los años de prisión a un total de 74.

A Strauss-Kahn le defienden dos prestigiosos abogados estadounidenses, William Taylor y Benjamin Brafman. Este último ha contado entre sus clientes a Michael Jackson. La defensa ha intentado reconstruir el tiempo que transcurrió entre las 12 del mediodía del sábado, poco antes de que se produjera el supuesto incidente en el hotel, y las 16.45 de ese mismo día, cuando el economista y político francés ya estaba embarcado en el avión con el que iba a viajar a París y del que fue retirada por dos agentes de paisano.

La defensa asegura haber reunido tanto pruebas materiales como testigos que corroboraron la versión de que Strauss-Kahn había marchado del hotel antes de las 12, una vez había realizado el «check out» de la habitación, y se desplazó al aeropuerto John F. Kennedy directamente al término tras almorzar presuntamente con su hija. En el aeropuerto facturó a las 15.40 horas. De acuerdo con tal argumento, la denuncia sería infundada, y explicaría que ya desde el aeropuerto Strauss-Kahn llamara al hotel preguntando si se había dejado allí el teléfono móvil. Según los abogados, no tendría sentido que hubiera llamado al hotel si se estaba dando a la fuga. Pero también habría sido normal en alguien habituado a comprobar frecuentemente la pantalla del móvil, que se hubiera dado cuenta del olvido en el restaurante.

La Fiscalía ha corregido su primera versión que situaba la agresión hacia la 13.00 horas, para indicar que probablemente ocurrió sobre el filo de las 12.00. Esto daría margen a Strauss-Kahn a haber marchado a la cita con su hija después del incidente en el hotel. La fiscalía asimismo investiga si el acusado actuó «de una forma similar» en un caso anterior.

Las pruebas de ADN serán cruciales, ya que muestras tomadas de las uñas del acusado podrían tener restos de piel o pelo de la mujer que le ha denunciado, ya que según ésta se produjo una pelea. Al parecer, la mujer presentaba algunos arañazos cuando fue atendida por heridas leves en un hospital de Manhattan. La negativa inicial del detenido a someterse a pruebas del ADN retrasaron durante todo el domingo su comparecencia ante el tribunal.

Apenas se han ofrecido datos de la supuesta víctima. Se sabe que es inmigrante de un país africano, quizás Guinea, que llevaba tres años trabajando en el Sofitel. El hotel valora con «entera satisfacción» la labor realizada por la empleada durante todo ese tiempo, «tanto en lo que concierne a la calidad de su trabajo como a su comportamiento».

La mujer vive en el Bronx con una hija adolescente, tal vez dos. En el edificio, al que se mudaron hace unos meses, se les considera «buena gente», de acuerdo con «The New York Times». «Nunca ha dado ningún problema a nadie. No es ruidosa y es siempre amable», dijo el portero de ella.

El acusado permanecerá en prisión preventiva al menos hasta el viernes, en que volverá a comparecer ante el tribunal. Entonces la juez podrá revisar la situación de Strauss-Kahn, decidiendo su permanencia en la cárcel o bien aceptando su libertad bajo fianza. En este último caso, se le pondría una pulsera electrónica para asegurar el control de sus movimientos. Al director del FMI se le ha retirado el pasaporte, para que no intente huir del país. Todo apunta a que permenecerá en prisión, ya que un portavoz del Departamento Correccional de Nueva York aseguró que Strauss-Kahn «será trasladado hoy —por ayer— a la cárcel de Rikers Island, donde tendrá una celda individual».

El detenido solicitó la libertad condicional indicando que podría vivir en Nueva York en el domicilio de su hija, en el caso de que la juez prefiriera que residiera en esa ciudad y no en Washington, donde está la sede del FMI y donde normalmente vive. Su esposa, la periodista de origen estadounidense Anne Sinclair, podría trasladarse a EE.UU. para estar cerca de su marido. «Creo firmemente que demostrará su inocencia», insistió ayer, después de que el sábado asegurase que no cree los hechos denunciados.

Los seguidores de Strauss-Kahn piensan que se trata de una maniobra política para desprestigiarle e impedir que se presente a las elecciones presidenciales francesas como candidato socialista frente a Nicolas Sarkozy, como parecía estarse preparando.

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