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sábado, enero 23, 2021

Moreira pierde el tiempo en Guanajuato

El PRI de Humberto Moreira está a punto de embarcarse en la misma ruta suicida que condujo a Roberto Madrazo al tercer lugar de la contienda presidencial en 2006.

Embriagados con el triunfo de las recientes elecciones y con las cifras mágicas de las encuestas, los dirigentes priistas y los cuadros de este partido, están ansiosos por repartirse el botín. Y es justo ese clima el que propicia las confrontaciones más enconadas entre los de por sí rijosos integrantes de este partido.

Se ve a todas luces en Guanajuato, donde la presunta cercanía de cuadros como Miguel Ángel Chico y Bárbara Botello con Enrique Peña Nieto y con el propio Moreira, para lo único que sirve es para que enderecen las baterías contra sus adversarios internos.

A ese aquelarre abona, con una actitud a medias entre la ignorancia y la mala fe, el delegado enviado por el CEN priista a Guanajuato, el anecdótico Javier “el Negro” Santillán Oceguera, quien hace política en comidas y tertulias exhibidas en la prensa, más que en reuniones de trabajo.

Si lo que ocurre en Guanajuato, una entidad en manos del panismo más encallecido del país y dueña del sexto padrón del país, se repite en otros estados gobernados por partidos distintos al PRI, la gerencia de Moreira al frente de este partido está en el serio riesgo de entregarle pésimas cuentas a Peña Nieto, el patrón a quien, al final del día, deben servir.

Porque no se trata solamente de recuperar la presidencia de la República, objetivo importante en sí, sino de darle al mandatario de la restauración tricolor un margen de maniobra aceptable en las cámaras legislativas, sin lo cual el hipotético gobierno priista caería en la misma parálisis en la que transitaron sus dos antecesores panistas.

Para construir mayorías legislativas no hay de otra que trabajar, distrito por distrito y estado por estado. Para poder postular a los mejores candidatos, será necesario un trabajo de construcción de consensos, pues a menudo será necesario desplazar a liderazgos que han crecido legítimamente, pero que no retratan bien ante el electorado abierto

Es precisamente ese trabajo el que hace falta en el PRI de Guanajuato y no se ve por ninguna parte como se podrá iniciar con un funcionario como el actual representante de Moreira que no tuvo la intención y quizá, ni siquiera, la capacidad para colocarse por encima de los rencillas locales.

Presumiblemente, un delegado en tiempos preelectorales  debería ejercer como fiel de la balanza, pero el actual se metió de lleno en el pantano de las intrigas baratas en las que se ha movido el priismo local desde que se produjo la descomposición del wintilismo, fractura de la que provienen la mayoría de los conflictos visibles al día de hoy.

La dirigencia que encabeza José Luis González Uribe había tratado de mantenerse neutral ante los choques de corrientes, la mayor parte surgidos de trivialidades, pero agravados por la inmadurez de los diversos protagonistas. No lo había logrado del todo, sobre todo porque algunos de los liderazgos en pugna no admiten más que la lógica del todo o nada, pero procuró no aumentar los agravios.

No ha sido ese el papel de Santillán Oceguera, quien desde el inició se propuso la descontextualizada encomienda de “emparejar la cancha”, una visión del líder cenecista Gerardo Sánchez García quien ni siquiera piensa contender por la candidatura, pero que si tiene sueños de convertirse en el gran elector en Guanajuato.

Y ese emparejamiento se convirtió en una auténtica fiesta de revanchas, que no ha hecho sino enrarecer más el ambiente. ¿O a santo de qué trae Santillán de paseo por el estado a un ex candidato a diputado por León, Aurelio Martínez, quien donde se para desenvaina el hacha y tumba lo que se le pone enfrente?

En todo este desarreglo, gracias al cual el PRI no ha sabido ni podido aprovechar para su causa la intensa disputa que vive el panismo local, lo que más se nota no es ya el desdén del nuevo dirigente nacional priista, Humberto Moreira, que a eso están acostumbrados los militantes de ese partido en la entidad, sino su decidida participación en el fratricidio local, tomando partido por una de las facciones en pugna, a través de su representante personal.

Esa si que es una verdadera crisis de identidad.

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Arnoldo Cuéllar Ornelashttp://arnoldocuellar.com/
Arnoldo Cuéllar Ornelas. @arnoldocuellaro. Periodista, analista político. Reportero y columnista en medios escritos y electrónicos en Guanajuato y León desde 1981.

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