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viernes, julio 23, 2021

PRI: no hay pacificador

No es que seamos adivinos, es sólo una minima capacidad de observación. Como habíamos dicho en este y en otros espacios, la explotación del nombramiento del nuevo delegado priista, Francisco Javier Santillán, como logro de una de las corrientes en pugna en el priismo local, ya agudizó todas las contradicciones.

Baste ver los medios de comunicación de este martes en su papel de correos entre la clase política.

En un diario estatal se publica el aviso de que circula una lista con las propiedades de once inmuebles propiedad de Francisco Arroyo Vieyra, el más adelantado de los precandidatos priistas, en la capital del estado, que estarían a su nombre o de familiares.

Aunque no se precisa cuál sería la connotación de poseer ese patrimonio, queda insinuada una amenaza.

Casualmente, esa lista de propiedades proviene precisamente del padrón catastral de la capital del estado, lo que hace recaer las sospechas de la elaboración del documento en alguna parte de la administración que encabeza Nicéforo Guerrero, precisamente uno de los políticos que se ha sentido más alentado por la llegada del nuevo delegado.

El listado se ha repartido como estampilla por otro de los que se sienten revivir con el arribo de Santillán, el diputado local Miguel Ángel Chico Herrera, quien ejerce con notable éxito la técnica que se podría llamar mátalas callando.

Por otra parte, en la ciudad de León, en otro medio impreso, se publican un par de desplegados, de la misma autoría, felicitando a Bárbara Botello por su designación como secretaria adjunta a la presidencia del CEN priista.

Llama poderosamente la atención que mientras no se ha producido un solo comunicado de Humberto Moreira, o de la secretaría de prensa del PRI nacional, sobre el nombramiento, aquí la excandidata ya armó toda una tremolina en declaraciones, filtraciones, twitters, posts en Facebook y ahora manifiestos públicos.

Ambos fenómenos son indicios claros de la situación con la que tendrá que lidiar Santillán, algo que ha venido capeando como ha podido el presidente estatal José Luis González Uribe: una acendrada competencia de egos y una batalla  de golpes bajos que tienen postrada cualquier posibilidad de conciliación y de construcción de una estrategia articulada entre los distintos clanes priistas.

Por si algo faltara, allí está, en la imaginaria el líder cenecista Gerardo Sánchez, un partidario natural del juego rudo que hasta ahora no ha considerado necesario aparecer, limitándose a alentar a algunos de sus cercanos, como el regidor leonés Israel Cobián o la diputada María Elena Cano; incluso a su nueva cooptación: Miguel Ángel Chico.

Y es esta circunstancia, más lo que se acumule, la que difícilmente podrá ser controlada sólo con simples llamados a la concordia, menos con declaraciones de prensa.

Más trabajo político y mucha paciencia requerirá el Negro Santillán si quiere entregar buenas cuentas a Moreira. Y ya se le está haciendo tarde.

 

Arnoldo Cuéllar Ornelashttp://arnoldocuellar.com/
Arnoldo Cuéllar Ornelas. @arnoldocuellaro. Periodista, analista político. Reportero y columnista en medios escritos y electrónicos en Guanajuato y León desde 1981.

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