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sábado, abril 17, 2021

Si regreso al Nou Camp, será como dueño: Roberto Zermeño

Roberto Zermeño, el ingeniero. Foto: ZonaFranca

Roberto Zermeño Vargas apareció cerca de los verdes, pero lejos del plantel. El ingeniero deportivo, como se le conoció en su época de gloria a la cabeza de la escuadra esmeralda, retoma su vida luego de pasar un tiempo en el Centro  de Readaptación Social acusado de defraudación fiscal. Hoy, en un nuevo capítulo de su historia sostiene que su equívoco fue “confiar en una rata como Carlos Ahumada”.

Sin embargo deja ver que sí le gustaría estar en la directiva del León y, sostiene, correría los mismos riesgos que lo llevaron a prisión, además advierte que el día que regrese al estadio, no será para ver un triunfo o derrota de la escuadra sino “será como dueño”.

Roberto Zermeño Vargas es el mismo. Su estilo es inconfundible y parece que no guarda ningún rencor salvo al empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz quien escribió una página negra en la historia política mexicana, aunque tampoco habla mucho de él.

Después de una taza de café, Roberto, el ingeniero, accede a hablar con los periodistas deportivos. Con su estilo, ese inconfundible como su tono de voz, sale y reparte palmadas afectivas a los “muchachos” como les llama.

“Estoy en el club deportivo de donde soy socio (en el Punto Verde los esmeraldas realizaron prácticas deportivas la mañana del jueves), aquí vengo a caminar y a echarme un vaporazo, cosas de las que más extrañaba y ahora lo hago con mucho gusto”.

El último propietario del club que conoció las mieles de la primera división –de ahí en adelante sólo se ha explotado la franquicia y a los aficionados- quien levantó el trofeo del máximo circuito del fútbol mexicano en 1992, reconoce el esfuerzo de Milton Queiróz “Tita”, con quien realizó aquella última proeza.

Hoy toca darle el voto de confianza al delantero brasileño que llegó en 1990 al club León de la mano del ingeniero “del equipo qué puedo decir, ahorita sólo hablo como aficionado, que me da mucho gusto que mi amigo “Tita” tenga muy buen papel, saludé ya a gente del fútbol como Chuy Martínez porque fuimos co-socios, él era dueño del Pachuca y yo del León, tuvimos muchas reuniones de presidentes y le desee lo mejor, ahora le deseo lo mejor al equipo y a mi amigo “Tita”. Siempre será mi amigo hasta la muerte.

El timonel del plantel esmeralda fue uno de los primeros que fue a saludar a Roberto Zermeño tras dejar el encierro, a pesar de la anécdota la pregunta es si ha platicado con Tita. Roberto muestra su radio Nextel con una llamada a Milton Queiroz “yo creo que sí, ¿verdad?. Hemos platicado y como siempre le deseo lo mejor. Va muy bien el equipo me da mucho gusto por él, por la afición y por la ciudad. Acuérdense que yo nací en León, vivo en León y me voy a morir en León. Toda mi vida aquí vamos a estar apoyando”.

Roberto Zermeño no piensa en el retiro. De hecho dice que “nada me daría más gusto” que regresar a ocupar un cargo directivo en la escuadra del León “y si vuelvo a tener un problema de carácter legal, siempre y cuando sea por el equipo, con mucho gusto asumo mi responsabilidad. Pero en estos momentos no quisiera distraer la atención de la directiva, ni de los jugadores, mucho menos del cuerpo técnico, sobre todo, respetar mucho a la afición. El día que surjan problemas yo estoy listo para cualquier eventualidad”.

Desde que se fue, el plantel esmeralda no tuvo estabilidad. Hoy un nuevo capítulo para la escuadra se dirime en los escritorios y esta es la posesión del búnker esmeralda, el mítico estadio mundialista México 86 bautizado por el comentarista Ángel Fernández como el Nou Camp, se encuentra en un embrollo legal, Zermeño tiene algo qué decir.

“No quiero entrar en protagonismo nuevamente,  espero que los problemas jurídicos se resuelvan en los tribunales y yo de hecho estoy muy metido en ellos, estoy al margen de la situación del equipo” y ofrece otras revelaciones.

“A mí no me pagaron el equipo y sigo en litigio, pero ya en los tribunales responderán lo que tienen que responder, de acuerdo a las instancias que vayan respondiendo”. Un reportero le preguntó si no ha tirado la toalla, el ingeniero respondió efusivo “no amigo, pues yo no, para nada. Yo estoy dando la cara a quien sea. No tengo necesidad de salir en los medios de comunicación, pero tampoco me gusta ser grosero, estoy abierto, salí sin ninguna ansiedad de revanchismo, tuve problemas legales, fiscales, pero demostramos que estamos limpios sin deberle ni un peso al fisco”.

–          ¿En qué se equivocó, ingeniero?

–          En confiar en una rata como Carlos Ahumada

–          ¿Ha regresado o regresará al estadio?

–          El día que regrese al estadio, será como dueño.

Roberto Zermeño sigue con su café mientras, el plantel esmeralda, realiza los ejercicios del día. A lo lejos ve a Milton Queiróz, se saludan, se observan y se despiden, tan lejos, y tan cerca.

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